Mostrando las entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de febrero de 2010

Entre Escoceses, Franceses y Santos

No voy a escribir de política, gobierno, viajes, tecnología, o ambientalismo, como usualmente hago. Voy a escribir sobre el fin de semana que recién pasó. Y vaya, a lo mejor puede ser considerado un poco dentro de viajes, dado que todo fue en Edimburgo, Escocia. Pero para mi, Edimburgo es mi casa, y verla como un destino de viaje no me sale fácil.

En fin.

Edimburgo es una ciudad que adopta una atmósfera muy particular cuando se viene el torneo de las Seis Naciones. Esta competencia de rugby enfrenta a Escocia, Irlanda, Inglaterra, Gales, Francia e Italia en partidos de un alto nivel de juego. Y envuelve a las ciudades que reciben juegos en un alto nivel de fiesta.

El sábado comenzó sin mayor novedad: tuve una reunión de la Strategy Society temprano en la mañana, y luego fui con mi amigo David a comprar algunas cosas para la cena del domingo: yo, ingredientes para un guacamole casero, él no se que tanta cosa para un menjurje típico de Nueva Orleans conocido como gumbo. Después de eso, Ian nos recogió en su destartalado Opel Astra modelo 2008 (y el hecho de que un coche de dos años luzca destartalado es mudo testigo de los talentos al volante de mi escocés amigo) y nos fuimos a ver el rugby. Primero Irlanda contra Italia, luego Gales visitando a Inglaterra. Unas cuantas horas de buen rugby, buena cerveza, y buena comida con los amigos. Después fuimos a 99 Hanover, un bar cercano a la Galería Nacional de Escocia. Excelente ambiente.

Lo mejor fue el domingo. Despues de un tal vez demasiado británico almuerzo con unos amigos, nos fuimos a Murrayfield para ver a Escocia jugar contra Francia. Mientras caminábamos hacia allá, y una vez en el estadio, me divertí bastante viendo a la gente. Escoceses con su traje típico, o disfrazados de alguna otra cosa: alguna vaca peluda, el monstruo del Lago Ness, guerreros escoceses tipo Braveheart... Los franceses no se quedabana atrás. Los que menos disfrazados iban habrían llevado una típica boina francesa. Pero había un grupo completo disfrazado de pollos (haciendo alusión al gallo francés), varias versiones de Astérix y Obélix, más de un Napoleón, y cualquier cantidad de locuras adicionales. Previo al partido, como buen espectáculo escocés, un agrupamiento de unos 40 gaiteros tocó llenó con su música el estadio. Después de los himnos (y pocas cosas se comparan con escuchar La Marsellesa en un estadio cuando juega Francia, o a los escoceses entonar Flower of Scotland con todo el sentiemiento del mundo), el partido empezó. Escocia jugó con todo el corazón del mundo, pero los franceses simplemente fueron mejor equipo. En fin, este fue el primer fin de semana de las Seis Naciones. Marzo nos dirá si los irlandeses repiten el campeonato, o si alguien más alza el trofeo.

Aquí cabe hablar un poco de lo que es la atmósfera rugbística en Edimburgo. Primero, el estadio está dentro de la ciudad, para fines prácticos, a unos veinte minutos a pie del centro. El recorrido es entretenido, pues desde varias cuadras antes uno va en medio de gente que ya se saborea el partido. Papás con los hijos, abuelos con los nietos, grupos de amigos, todo de lo más relajado. En México estamos acostumbrados a llegar en coche al estadio y todo es un griterío alegre desde que te bajas del coche, donde sea que lo hayas dejado. Acá no es tan ruidoso (excluyendo las  gaitas que se pueden oir desde lejísimos), y mas bien parece un paseo dominguero. Llegando al estadio, la entrada es fácil. No te catean como lo hacen normalmente en otros estadios, y es que el ambiente es mucho muy relajado. Adentro venden cerveza, cosa que en los estadios de futbol del Reino Unido está prohibido por los hooligans. A muchos les llama la atención que no haya hooligans en el rugby, pero así es. La venta de cerveza está limitada, claro: dos litros por persona. Además de eso, es típico en los estadios escoceses la venta de hamburguesas, papas a la francesa con curry, y vasos de Bovril, otra bebida típica escocesa que no es mas que caldo de res. Beef tea, le dicen en Glasgow, de donde es originario.

Despues de un buen juego, una tarde amena con los amigos, preparándonos para el Super Bowl, donde mi equipo favorito, los Santos de Nueva Orleans, se enfrentaban a los Colts de Indianápolis. Llegamos temprano a casa de Ian, y luego luego a preparar las botanas y demás. Había cervezas, guacamole, alitas de pollo, queso, haggis (estamos en Escocia, al fin y al cabo), papas, y el famoso gumbo de David. Bastante bueno el estofado. Es como una especie de puchero, digamos, pero con salchicha, camarones, ostras, y no se que tanto más. Cuando empezó el juego, eramos como quince, y todavía llegó mas gente.

Y que juego. El espectáculo de medio tiempo de The Who no me fascinó - la realidad es que ya están bien viejos - pero el partido fue de mi total agrado. Hubo tensión, a la mitad del primer cuarto Nueva Orleans ya iba abajo 10 - 0, pero que manera de recuperar el control del partido. Marcador final: 31 - 17. Para esas alturas, ya eran las 3 de la mañana, y todos tardamos como medio segundo en despedirno y salir de ahí. Se antojaba seguir en la fiesta, pero lunes es día de chamba.

(Chamba que por cierto sigo buscando. Si alguien sabe de cualquier empresa que contrate por este lado del mundo, les agradeceré me envíen los datos.)

De que fue un fin de semana divertido, relajado, y con buen ambiente, creo que no puede caber duda.

domingo, 3 de enero de 2010

Como tener aeropuertos seguros y eficientes, según Israel

El reciente incidente en el vuelo 253 de Northwest ha provocado que los encargados de seguridad de aeropuertos alrededor del mundo anden con los pelos de punta y hagan el pasar por las revisiones de las terminales aereas a su cargo un martirio total. Claro que la seguridad es buena. Pero el caos que ahora reina y que solo tenderá a crecer es tan inseguro como operar a puertas abiertas.

Pero esto no necesariamente tiene que ser así. El Aeropuerto Internacional Ben-Gurion , en Israel, probablemente está bajo mayor riesgo de ataques terroristas que cualquier otro aeropuerto del mundo. Y sin embargo, en la vasta mayoría de los casos es posible ir de la puerta a la sala de abordar en media hora - aun con revisiones de seguridad que son extremadamente concienzudas. Esto no es solamente por la comodidad de los pasajeros - las aglomeraciones en los aeropuertos son un blanco igual de sabroso para los terroristas.

Rafi Sela, presidente de AR Challenges, una consultoría global en seguridad de transporte, recientemente ofreció una entrevista al Toronto Star (en inglés). Sus observaciones y pensamiento sobre el método israelí en comparación con los sistemas de seguridad en Europa, Norteamérica, y otros países, son muy interesantes. ¿La clave? No hay que concentrarse en revisar maletas y rayos-X. Hay que observar a las personas.

Por experiencia personal puedo decir que la seguridad en los aeropuertos israelíes es llevada a cabo de manera profesional y eficiente. Lo que es más, los israelíes son en todo momento corteses y amables (cosa que no necesariamente pueden decir en la mayoría de los aeropuertos de Estados Unidos). No son perfectos, no. En una ocasión, al omar un vuelo interno entre Tel-Aviv y Eilat, al sur de Israel, tuve una mala experiencia. Creanme, pude haber ahorcado a la agente israelí que revisó mis papeles. Guapa, sí, y mucho, y bastante amable. Pero lenta y sin sentido común, y claramente en una situación para la que no estaba bien preparada. Mala suerte, me tocó una novata. Pero excluyendo ese pequeño incidente, que por lo demás es natural, mis otrs experiencias en aeropuertos israelíes han sido muy buenas. La seguridad es concienzuda pero eficiente.

Ojalá que del caos emerja orden, como lo hizo en Israel. De otra forma, viajar por avión será un suplicio mayúsculo. Y no hay necesidad de eso.